miércoles, 6 de mayo de 2026
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En la clase de Crisis, Conflicto y Negociación de la Escuela de Gobierno y Relaciones Internacionales, hemos analizado durante seis intensas semanas el conflicto armado colombiano. Hemos pasado por las teorías clásicas hasta las más recientes sobre la configuración del Estado en lo local, la remilitarización de las guerrillas y las hipótesis que vinculan violencia con desigualdad. Todas estas conversaciones han sido sobre el pasado que podemos estudiar y analizar, pero trayendo siempre a colación el presente que hoy vivimos y los efectos de este conflicto en la naturaleza política de nuestro país.
Me pregunté mucho tiempo cuál era la mejor forma de mostrar la extensa literatura que existe sobre el conflicto, fenómeno estudiado en diferentes niveles y por diversos tipos de académicos, sin dejar de lado la realidad de lo que ha pasado en Colombia. Y con realidad quiero decir: el dolor de las más de seis millones de víctimas que se reportan, los hechos que han conmocionado nuestra vida y que han significado el desplazamiento, la muerte y la desaparición de colombianos y colombianas a lo largo y ancho del territorio nacional. No quería que mi clase se quedara solamente en entender datos, analizar correlaciones entre variables y leer textos que, aunque son muy ricos en contenido y documentación del conflicto, un poco se quedan en entenderlo desde lo puramente académico.
Decidí entonces llevar a mis estudiantes a la Casa de las Memorias del Conflicto y la Reconciliación en Cali, un espacio que busca contribuir a la reconstrucción de la memoria histórica, aportando verdad y dignificación a las víctimas de la ciudad, promoviendo espacios para la reconciliación. Dejo aquí las palabras de una de mis estudiantes: “pedacitos de muchas historias se juntan aquí en estas paredes. Es increíble pensar que alguien sobrevivió a esto”. Otra de ellas me dijo: “pensé que el conflicto se reducía a batallas entre guerrillas, pero aquí hay muchas dimensiones en las que no había pensado antes”.
Con esa visita confirmé lo valioso de salir del salón de clases, pues al ellos sentarse frente a los testimonios en audio y video de víctimas reales del conflicto, pude ver en sus caras el momento exacto en que la dimensión de lo ocurrido dejó de ser un concepto y se convirtió en algo completamente distinto. Aprendimos que no es lo mismo leer que Colombia tiene millones de víctimas que escuchar, en voz propia, cómo alguien describe el día en que lo perdió todo. Eso no se aprende en los textos. Eso se comprende cuando ya no hay forma de mirar hacia otro lado.
Esta clase y la visita coinciden, tristemente, con una nueva oleada de violencia en nuestra región. Según la Fundación Ideas para la Paz (FIP, 2026), entre el 24 y el 28 de abril de 2026 se registraron 34 atentados en 16 municipios del Cauca y seis del Valle del Cauca, dejando 20 personas muertas y al menos 65 heridas. Esta información debe
leerse en el contexto de la región, pues estos no son hechos aislados, por el contrario, los datos de la FIP demuestran que, desde 2022, estos dos departamentos acumulan más de 620 ataques de grupos armados ilegales, y el 2025 cerró como el año con más ataques de los últimos 15 años en la región. El responsable de los hechos recientes es el Bloque Occidental del Estado Mayor Central, la facción disidente de las FARC que lidera alias ‘Iván Mordisco’, la cual ha convertido al suroccidente colombiano en el epicentro de su operación (con 8 frentes de 11 operando en el Valle y el Cauca).
Estos datos, que mis estudiantes ahora pueden leer con otros ojos después de haber estado en la Casa de las Memorias, nos invitaron a la reflexión sobre lo que el profesor Francisco Gutiérrez Sanín ha llamado «el nuevo ciclo de la guerra en Colombia», porque el Cauca y Valle son, hoy en día, la expresión más reciente de una lógica que hemos estudiado durante semanas, la de un conflicto que muta, que se reorganiza, que encuentra nuevas formas de persistir en territorios marcados por pasados violentos. La FIP (2026) lo describe como “un mosaico de violencias [superpuestas], con zonas de hegemonía, territorios en disputa y áreas en expansión permanente”. Eso es exactamente lo que hemos leído y conversado en clase. Y eso es exactamente lo que está pasando hoy, a pocas horas de donde nosotros nos sentamos a discutirlo.
Esta columna es un llamado a que nuestros jóvenes no olviden el país que habitan. El país que tienen el reto de mejorar. Que nosotros, como docentes, no olvidemos nuestro deber de generar espacios de reflexión que inviten a la comprensión de la historia de Colombia y a la generación de nuevas ideas para su cambio.
La pregunta que queda flotando, la que ninguna teoría responde del todo, es la misma que le hago a cada joven que pasa por mi clase, una pregunta que, para serles muy honesta, sigo hoy tratando de responder: ¿qué vamos a hacer nosotros con todo esto que sabemos?
Referencias
Fundación Ideas Para la Paz. (2026). Cauca y Valle suman más de 600 ataques de grupos ilegales desde 2022: seis claves para entender lo que ocurre. Nota de prensa. En: https://ideaspaz.org/publicaciones/investigaciones-analisis/2026-04/cauca-y-valle-suman-mas-de-600-ataques-de-grupos-ilegales-desde-2022-seis-claves-para-entender-lo-que-ocurre
Daniela Erazo
Docente y experta de la escuela de gobierno y relaciones internacionales




