miércoles, 10 de junio de 2026
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Cuando hablamos de censos, muchas veces pensamos en números lejanos, tablas y porcentajes que parecen no tener relación con la vida cotidiana. Sin embargo, después de una investigación que titulamos: “Visibilidad y exclusión: Demografía y censos de las Comunidades Afrodescendientes en el Norte del Cauca”, entendí que detrás de cada cifra existe una disputa mucho más profunda que pretende la lucha por el reconocimiento y la existencia misma de los pueblos afrodescendientes dentro del Estado colombiano.
Como co-autora de la investigación, una de las preguntas que me inquietó fue cómo una población históricamente visible en los territorios puede terminar desapareciendo en las estadísticas oficiales. Esa preocupación surgió al analizar los resultados de los censos de 2005 y 2018 sobre los pueblos afrodescendientes en el norte del Cauca, donde se encontró una reducción significativa de la población.
Más allá de los números, consideramos que esta situación refleja un problema estructural en la relación entre el Estado colombiano y el pueblo afrodescendiente. Aunque desde la Constitución de 1991 nos definimos como un país multicultural, todavía existe una brecha entre ese reconocimiento jurídico y la realidad institucional. En teoría, el Estado reconoce la diversidad étnica como un principio fundamental; en la práctica, muchos pueblos siguen enfrentando invisibilidad, exclusión, disputas promovidas institucionalmente, y dificultades para acceder plenamente a sus derechos.
A lo largo del artículo sostenemos que los censos no son instrumentos neutrales, y que las cifras oficiales tienen consecuencias políticas concretas porque determinan la manera en que el Estado distribuye recursos, diseña políticas públicas y reconoce necesidades territoriales. Por eso, cuando los pueblos afrodescendientes aparecen subregistrados, o se hace un genocidio en sus estadísticas, también quedan limitadas sus posibilidades de participación, inversión social y acceso efectivo a derechos fundamentales, como lo es la tierra.
Hay aspectos preocupantes como que el reconocimiento de los pueblos afrodescendientes continúa condicionado a demostrar constantemente su diferencia cultural, y en algunos casos críticamente racial. Una lógica que termina generando procesos de asimilación y debilitamiento de las identidades colectivas y la autodeterminación. Por supuesto, esta no es la única preocupación, como
investigadora me surgen muchas más, pero el límite de estas palabras me lleva a remitirlos a la totalidad del artículo.
Un gran desafío que enfrenta Colombia y su institucionalidad es construir herramientas estadísticas realmente conectadas con las realidades territoriales y culturales de los pueblos étnicas. Los censos no deberían limitarse a contar personas; deberían convertirse en mecanismos que permitan comprender las condiciones históricas, sociales y políticas que atraviesan los pueblos y los territorios, quienes son contados también deben participar en cómo se les cuenta.
Creemos que hablar de censos y la invisibilidad estadística que se puede generar, es también hablar de justicia. Un Estado que no reconoce adecuadamente a sus pueblos afrodescendientes difícilmente podrá garantizar igualdad, participación o construcción de paz en regiones históricamente excluidas como el norte del Cauca.
Invito a quienes deseen ampliar este debate a leer el artículo completo.
https://opo.iisj.net/index.php/osls/article/view/2567
Nicole Velasco Cano
Abogada. Máster Internacional en Sociología Jurídica y doctoranda en Derecho. Profesora investigadora e integrante del grupo de investigación GIPCODEP de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de San Buenaventura, Cali.