lunes, 25 de mayo de 2026
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Cuando se habla de economía informal en Colombia, suele pensarse en desempleo, falta de oportunidades o ausencia de alternativas laborales. Sin embargo, una investigación desarrollada en la Universidad de San Buenaventura Cali permitió identificar una realidad más compleja al analizar negocios informales de alimentos liderados por madres cabeza de hogar en la Comuna 18 de Cali.
A partir de entrevistas realizadas en campo, el estudio evidenció hallazgos relevantes para empresas, entidades financieras, organizaciones sociales e instituciones públicas interesadas en comprender mejor las dinámicas del emprendimiento informal.
Uno de los resultados más significativos fue que la totalidad de las emprendedoras entrevistadas tenía personas dependientes a su cargo, entre ellas hijos, nietos, adultos mayores o familiares con necesidades especiales. Esta condición incide directamente en la forma como organizan sus negocios, pues determina sus horarios, la ubicación del punto de venta, el tiempo disponible para trabajar y las posibilidades reales de crecimiento. En este sentido, más que responder a una decisión empresarial tradicional, estos emprendimientos surgen como una estrategia de subsistencia, cuidado y sostenimiento familiar frente a condiciones estructurales de vulnerabilidad.
La investigación también permitió identificar capacidades de marketing desarrolladas de manera empírica. El 100% de los negocios analizados selecciona su ubicación a partir de la observación del flujo de personas, mientras que la mayoría define sus precios y promociona sus productos con base en la experiencia, la relación directa con los clientes y el voz a voz. Asimismo, WhatsApp aparece como una herramienta cada vez más utilizada para recibir pedidos, mantener la comunicación con los consumidores y fortalecer la relación comercial.
En el componente financiero, los resultados muestran un desafío importante. Aunque algunos negocios generan ingresos relativamente estables, la mayoría de las emprendedoras administra sus finanzas de manera mental, sin registros formales y mezclando los gastos personales con los del negocio. Esta situación dificulta la planeación, limita el crecimiento y reduce las posibilidades de acceder a financiamiento u otras oportunidades de fortalecimiento empresarial.
Otro hallazgo clave es que tener una cuenta bancaria no necesariamente equivale a estar financieramente incluido. Aunque varias participantes cuentan con acceso a herramientas digitales o productos financieros básicos, persisten barreras relacionadas con la desinformación, la baja alfabetización digital, la falta de acompañamiento y la desconfianza hacia el sistema financiero.
Estos resultados invitan a mirar la informalidad desde una perspectiva más amplia. Detrás de estos negocios existen capacidades, estrategias, conocimientos prácticos y formas de adaptación que suelen pasar desapercibidas. Comprender estas dinámicas permite diseñar soluciones más cercanas a la realidad de las emprendedoras, fortalecer sus capacidades y reconocer aprendizajes valiosos que también pueden aportar al mundo empresarial. La economía informal no debe entenderse únicamente como una carencia o una limitación, sino también como un espacio donde emergen formas de organización, resiliencia y conocimiento práctico que merecen ser visibilizadas, acompañadas y potenciadas.
Autoras:
Isabella Devia Gutiérrez
Valentina Galvis Cortez
Semillero Mercadeo y Negocios Internacionales
Estudiantes Doble programa Mercadeo y Negocios internacionales y Finanzas y Negocios internacionales