domingo, 21 de junio de 2026
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Como coordinadora de prácticas del Programa de Arquitectura de la Universidad San Buenaventura (USB) de Cali por más de doce años, acompañé a cientos de estudiantes en su paso del campo académico al mundo laboral, reviviendo cada semestre con ellos esa mezcla de ilusión y ansiedad, al enfrentar por primera vez la presión real de los clientes, los tiempos de obra y las decisiones cuyos efectos trascienden los planos impactando directamente presupuestos y las vidas de las personas.
Las prácticas profesionales deberían ser el momento en que la formación integral encuentra su aplicación en situaciones reales. Sin embargo, con frecuencia se convierten en sólo un trámite más para obtener el título… Desde mi experiencia, las prácticas más transformadoras ocurren cuando hay tres elementos alineados: responsabilidad real, acompañamiento cercano y reflexión constante.
He acompañado casos donde los estudiantes han participado en intervenciones de espacio público, diseño de fachadas sostenibles, construcciones industriales, comerciales y de salud e iniciativas internacionales, participando activamente en reuniones estratégicas, visitas de obra y toma de decisiones, regresando con una madurez profesional que los exalta inmediatamente en el mercado laboral; así como hubo otros estudiantes que, por falta de retos, terminaron frustrados y con poca claridad sobre su verdadero interés profesional, pues sólo se dedicaron a hacer renders o maquetas digitales. Esta brecha no es un asunto menor: define la confianza, condiciona el nivel de preparación con el que egresan y puede diferenciar significativamente su inserción y desempeño dentro del mercado laboral.
Por eso defiendo que las prácticas deben dejar de ser un “cumplir horas”, para convertirse en un laboratorio de formación integral. Necesitamos convenios más estratégicos con estudios y constructoras que realmente permitan a los estudiantes asumir proyectos desafiantes con supervisión, no solo tareas repetitivas. En un mercado cada vez más exigente, también es fundamental fortalecer las competencias blandas: comunicación efectiva, trabajo en equipo, resiliencia, visión estratégica, capacidad de adaptación y ética profesional.
Estas habilidades marcan la diferencia entre un arquitecto más y un profesional memorable como el de la Universidad San Buenaventura de Cali, quien con una formación integral y altamente contextualizada, le permite incorporarse a las prácticas profesionales y aportar valor desde las primeras semanas, con una mentalidad arquitectónica madura y comprometida, con el enfoque del proyecto como un proceso de investigación-creación y dominio de metodologías BIM, combina excelencia técnica con sensibilidad social y visión estratégica superiores a la media; con una comprensión profunda del habitar en sus diferentes escalas —edificación, ciudad y territorio—, así como por su capacidad para integrar dimensiones sociales (impacto), ambientales (sostenibilidad) y culturales (valoración del patrimonio), en cada proyecto; se posiciona rápidamente como un
profesional valioso, proactivo, capaz de enriquecer los proyectos con criterio propio y una sólida responsabilidad ética y ambiental.
Este enfoque, le permite analizar contextos reales, identificar problemáticas locales y formular soluciones holísticas orientadas al bienestar humano y al desarrollo comunitario. Esta singularidad, en contraste con la formación predominantemente técnica y estética de otros estudiantes, ha demostrado una clara originalidad y mérito, permitiendo que nuestros estudiantes alcancen destacados desempeños en el sector empresarial, tanto a nivel local como en mercados nacionales e internacionales, respaldados por sus exitosas prácticas en el exterior.
Si estás considerando formarte como arquitecto integral, proyectista y gestor de cambio, te invito a conocer el mejor programa de Arquitectura en la Universidad de San Buenaventura de Cali. Aquí la teoría y la práctica se encuentran para formar a los profesionales que nuestra sociedad necesita.
Por: Arq. Ms. Liliana E. Romero Ramírez
En la Universidad de San Buenaventura somos expertos, conscientes de las exigencias del mercado y trabajamos diariamente en seguirnos consolidando como la mejor universidad para estudiar arquitectura en Cali y en el Suroccidente colombiano.